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Eve, la muy talentosa hija de Steve Jobs, ahora es modelo

Anonimato y discreción han sido las palabras que han acompañado a Eve Jobs a lo largo de su vida. A sus 22 años, sin embargo, la joven ha decidido tomar un camino propio y aprovechar la fama obtenida por ser hija de Steve Jobs (y, hasta el momento, solamente por eso) y lanzarse a una carrera muy pública: la de modelo. Por eso Eve ha dado un paso en esa dirección y se ha decidido a posar para la campaña de una conocida marca de belleza estadounidense. Adiós anonimato, adiós discreción.

Este es el primer trabajo profesional que se le conoce a Eve Jobs, que además de posar ha sido la fotógrafa de la pequeña sesión para Glossier, una marca fundada en Nueva York hace seis años a partir de una web de belleza y cuyos productos efectivos y sencillos se han convertido en objetos de culto. Hasta el momento se han publicado tres fotografías, una de pie manipulando un pequeño objeto de la marca y otras dos de ella en una bañera, donde aparece recubierta de espuma. Con la melena mojada y echada hacia atrás y las uñas pintadas de rojo, en una de ellas sostiene una copa de vino; en la otra, lleva unos parches bajo los ojos y utiliza un labial.

Las fotografías las ha publicado Eve Jobs en su Instagram, y también están en el de la marca. Y por supuesto en el de la célebre fundadora de la marca, Emily Weiss, de 35 años, considerada una de las mejores emprendedoras jóvenes por la revista Forbes. Eve Jobs agradece a Weiss su participación en la campaña, por lo que se ve que ha tomado forma por intervención directa de ella. No es la primera vez que la empresaria rompe con el concepto de modelo clásica: hace un par de meses realizó la campaña de sus productos de belleza con un equipo de baloncesto femenino.

Eve Jobs estaba centrada hasta ahora en su vida personal y en los caballos, su gran pasión. La joven es una de los cuatro hijos que tuvo el fundador de Apple. Primero tuvo, junto a la artista Chrisann Brennan, a Lisa, con quien perdió la relación durante décadas y hasta cuya paternidad negó, aunque ella le perdonó en su libro de memorias. Después, Jobs se casó con Laurene Powell. Tras conocerse en 1989 durante una conferencia que dio el empresario en la universidad de Stanford, se casaron dos años después por una ceremonia budista en un hotel del Parque Nacional de Yosemite. “No podría haberlo hecho mejor, porque Laurene no solo es inteligente y hermosa, es una muy buena persona”, solía decir Jobs de su esposa.

La pareja tuvo tres hijos: Reed, Erin Siena y la ahora modelo Eve. Tras la muerte del fundador de la tecnológica, la fortuna de Laurene (de 57 años) y de sus hijos les han convertido en algunas de las personas más ricas del planeta, con unos 17.400 millones de euros, lo que la coloca en el puesto 59 de fortunas del mundo.

Eve Jobs se muestra de forma natural en redes sociales, compartiendo fotografías suyas y selfis en los espejos, celebrando Halloween con amigos o viendo Las chicas del cable durante el confinamiento. En 2018, cuando contaba con 50.000 seguidores, decidió cerrar sus redes, pero las ha vuelto a abrir y la siguen cerca de 160.000 personas. Lo que no cuelga en Instagram Eve Jobs son fotos de su padre, con quien sus biógrafos afirman que mantenía una relación tan estrecha que le haría ser la heredera del imperio.

También son frecuentes las fotos de competiciones hípicas, de la que es habitual. “Montar a caballo ayuda a mantenerse humilde. (…) Eso me enseñó la independencia, la dedicación y la perseverancia “, dijo Eve Jobs en una entrevista en 2016. La joven entrena con frecuencia en un gran rancho de Florida que pertenece a su madre y que está valorado en más de 15 millones de dólares, donde posee una casa de cuatro habitaciones, establo para 20 caballos y un completo circuito de saltos.

La pasión por la hípica la unió al jinete mexicano Eugenio Garza Pérez, que estudió Negocios en Miami y es dos años mayor que ella. Había fotos juntos de ambos en las redes de Eve Jobs desde 2016, pero tras su cierre y su reapertura no parece que hayan vuelto a posar juntos. Ahora su centro es su propia vida y este incipiente y sorpresivo giro profesional.

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